El cuerpo es una daga en "Crying in H Mart"
A mi mamá le diagnosticaron cáncer el 31 de diciembre del 2020, cuando yo tenía 24 años. La desolación que sentí ese día no la conocí nunca antes. Por eso cuando Crying in H Mart me salió como recomendación en Tiktok a mediados de 2022, cuando a mi mami le estaban buscando un segundo cáncer (que por suerte no fue), sentí la necesidad de leerlo. ¡Y qué acierto! En ese momento era lo que yo necesitaba: saber que una mujer joven había atravesado todo ese mismo infierno, y sobrevivido para contarlo.
Si es la primera vez que escuchas este título, aquí una pequeña sinopsis para que sigamos conversando: en primera persona, la cantautora y voz principal de la banda Japanese Breakfast Michelle Zauner nos cuenta el antes, durante y después de la muerte de su madre por cáncer en 2014, cuando ella tenía 25 años. Es un relato intenso y duro, lleno de detalles médicos de la enfermedad y sus avances, pero también de las complejidades socioculturales y emocionales que rodearon ese proceso. El libro es también una oda al amor materno y sus diferentes lenguajes, reconociendo que no todos amamos de la misma forma. Así, el dolor y el amor se van entrelazando en una misma experiencia hasta ser una sola cosa.
La historia parte cuando, en medio de su luto, Michelle recorre los pasillos H Mart, un supermercado de productos asiáticos donde su mamá solía comprar los ingredientes de las comidas de su niñez. A través de la comida, ella intenta reconectar y encontrar consuelo en sus raíces, como una forma de seguir cerca de su madre. La mamá de Michelle era coreana y su papá estadounidense. La misma Michelle nació en Corea del Sur, sin embargo, al irse a vivir a Estados Unidos siendo bebé, y crecer en un lugar donde casi no había otras personas asiáticas, nunca concilió con esa parte de su identidad, e incluso la renegó férreamente desde la adolescencia. En esta biografía relata que ni siquiera quería llevar al colegio la comida que su mamá le preparaba, por temor a que sus compañeros se burlaran de los aromas ricos en especias evidentemente extranjeras.
A partir de esta escena en H Mart, Michelle nos hace viajar al pasado y presente utilizando diligentemente recetas de platos coreanos para hilar la narración, permitiéndonos redescubrir junto con ella la riqueza de toda la herencia de su mamá. El recorrido incluye la historia de amor de sus padres, su amorosa infancia y el paso a una adolescencia llena de desencuentros con su madre, y luego sus años de universidad, marcados por su deseo de ser una gran artista. Justo después de unos años de desencanto con la temprana vida adulta, su carrera musical por fin comenzó a tomar vuelo. Y fue justo también cuando diagnosticaron a su mamá con cáncer de páncreas, obligándola a dejar todo en pausa para ir a cuidarla. El golpe lo sentimos todos los lectores.
Uff, cómo la entendí en esas escenas. La forma honesta y sin tapujos de describir las emociones te hace ponerte en su lugar, y vivir todo el proceso del cáncer con ella. Dato necesario para quienes se interesan en la astrología, Michelle es Piscis, y realmente te hace conectar con su emocionalidad de una forma espectacularmente trágica, porque no es solo el hecho de ver a su mamá morir de una enfermedad terrible, es que además sabemos desde un inicio que hay una brecha generacional y cultural que las separa, y que hasta ese momento parece irreconciliable.
La ira, desesperación y tristeza están tan bien retratadas, que personalmente aplaudo de pie. En un momento una amiga coreana de su mamá llega a la casa para ayudar a cuidarla, y a Michelle se le revuelve el estómago porque escucha cómo su mamá puede hablar y expresarse libremente su idioma nativo, sin que ni su papá ni ella se enteren de nada porque ninguno de los dos lo aprendió. La amiga y su mamá comparten ese lazo especial de entendimiento mutuo en una tierra extraña, y los cuidados incluyeron secretos de medicina coreana, comidas y otras tradiciones de esa cultura. Ahí Michelle se da cuenta de cuánto anhela esa conexión y confianza con su madre, lo que posteriormente la lleva a reconectar con sus raíces surcoreanas. Para mí, es una de las escenas capitales del libro.
Demás está decir que lloré su buen poco leyendo esto, aunque no soy una persona que en general llore mucho. Obviamente es porque me tocó una fibra, pero también porque terminas muy investido en la historia, especialmente cuando empiezas a tomar todos los elementos que Michelle te da y de pronto no es solo el luto, sino que también esos dolores de juventud mal curados, las duras críticas de su madre en la adolescencia en contraposición con sus actos de servicio como su forma de amar, la contradicción de su identidad como estadounidense y surcoreana, el desencanto hacia su padre en el proceso de la enfermedad y lo que vino después.
Si eres joven y estás atravesando el cuidado de alguno de tus papás por una enfermedad catastrófica, te recomiendo mucho leer este libro. Hace bien conocer la experiencia de otros en estos escenarios tan desoladores. Por último, mencionar que los dos primeros álbumes de Japanese Breakfast están basados en estas dolorosas experiencias de Michelle, y especialmente quiero detenerme en la canción que inspiró el título del blog jajaja The body is a blade, que, al parecer, es una referencia a un poema del poeta vietnamita Ocean Voug (cuando me lea el libro que tengo de él, lo reseñaré también).
The body is a blade that moves while your brain is writhing
Knucked under the pain, you mourn but your blood is flowing


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